
¿Qué tanto por ciento de carreteras españolas presentan un grave riesgo para los conductores? ¿De cuántos kilómetros estamos hablando?
Contestamos de manera inmediata. 3.122 kilómetros de la red de carreteras españolas, es decir, el 11,8% del total, presentan un riesgo elevado o muy elevado de accidente.
Así lo pone de manifiesto la 22ª edición del estudio iRAP, que traza el mapa de riesgo de la Red de Carreteras del Estado (RCE) correspondiente al trienio 2022-2024.
Los datos reflejan que la peligrosidad en las vías de titularidad ministerial ha aumentado un 0,8% respecto al informe anterior.
Además, los tramos catalogados con riesgo muy elevado han pasado de 82 a 95, lo que supone un incremento del 15,9% en los puntos más críticos de la red viaria.
El análisis ha examinado 26.470 kilómetros, divididos en 3.595 tramos, que concentran el 53,4% del tráfico total del país.
Durante el periodo estudiado se contabilizaron 3.873 accidentes con víctimas mortales o heridos graves. Como consecuencia, 1.341 personas perdieron la vida y 3.566 sufrieron lesiones de gravedad.
Uno de los aspectos más relevantes del informe es que, tras la caída de la movilidad provocada por la pandemia de la Covid-19, la siniestralidad grave ha aumentado a un ritmo superior al crecimiento del tráfico.
De hecho, por primera vez en los últimos 15 años, el índice de riesgo en las vías de alta capacidad —autopistas y autovías— ha crecido en comparación con el trienio anterior, situándose en 6,4.
Este dato marca un punto de inflexión en la evolución de la seguridad en este tipo de infraestructuras.
Aunque las autovías han experimentado un repunte en la accidentalidad, las carreteras convencionales continúan siendo el principal foco de peligro. Su índice de riesgo multiplica por casi cuatro el de las vías de alta capacidad.
No es casualidad que los diez tramos con mayor probabilidad de registrar un accidente grave o mortal correspondan a carreteras convencionales de calzada única y un carril por sentido.
Este tipo de vía, con intersecciones al mismo nivel y menor separación física entre sentidos, concentra buena parte de los puntos negros de la red.
El tramo con mayor riesgo de siniestro grave se encuentra en la N-340, a su paso por Tarragona.
Además, únicamente 15 carreteras convencionales acumulan el 51% de todos los kilómetros clasificados con riesgo elevado o muy elevado en España.
Entre las vías más peligrosas destacan:
N-330 (Alicante-Zaragoza), con 152 kilómetros de riesgo elevado.
N-420 (Tarragona-Córdoba), con 149 kilómetros.
N-630 (Ruta de la Plata), con 142 kilómetros.
El riesgo en la red estatal no se reparte de manera homogénea en el territorio. Aragón encabeza la clasificación en términos proporcionales, ya que el 21% de sus kilómetros presentan riesgo elevado o muy elevado. Le siguen La Rioja, con un 18%, y Castilla y León, con un 16%.
En términos absolutos, Castilla y León es la comunidad que suma más kilómetros peligrosos, con 895 kilómetros señalados en rojo o negro en el mapa de riesgo.
Si se desciende al ámbito provincial, León (27%), Huesca (26%) y Palencia (25%) superan ampliamente la media nacional en proporción de tramos conflictivos. En el extremo opuesto se sitúa la Comunidad de Madrid, donde solo el 2% de los kilómetros de la red estatal presentan niveles de riesgo elevado.
El informe también advierte sobre la dificultad de cumplir el compromiso de reducir en un 50% las muertes en carretera antes de 2030.
Aunque en el último año se han observado ligeros descensos de víctimas en autopistas y carreteras convencionales, el aumento significativo de la mortalidad en autovías ha provocado que el balance global de fallecidos crezca un 0,2% respecto a 2023.
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